Dulces, chocolates, papitas, botanas...

El Centro Histórico de la Ciudad de México es resistente a la gentrificación. Aunque ahora haya un Pata Negra en donde antes había una librería y a pesar de todos los esfuerzos, el centro es tan grande y está tan vivo que el rayo gentrificador no lo abarca con facilidad. 


Todos los chilangos sabemos que en la geografía abigarrada del centro hay de todo. E incluso sabemos a dónde dirigirnos cuando queremos algo específico: lámparas para el techo, útiles escolares, refacciones para la lavadora... Pero en medio del caos a veces hay pequeños lugarcitos encantadores que quién sabe qué hacen ahí pero qué maravilla su existencia.

 

Justamente ese es el caso de la Dulcería Castillo, un localito en la calle de Victoria en el que se venden dulces, botanas y chuchulucos engordantes de todo tipo, algunos de marca propia. Suponemos que precisamente por ser de marca propia es que siempre están frescos: sus churritos, garbanzos con chile o las papas fritas siempre están deliciosos. 


Nosotros descubrimos esta dulcería porque nos quedaba de camino a nuestra cantina favorita (Tío Pepe, le hicimos un post acá). Como ya les contamos, Tío Pepe es una cantina en la que no hay botanas así que por lo general comprábamos nuestras propias botanas en esta dulcería además de una selección de gomitas y otras cosas dulces para el día siguiente. A veces compramos lo que sea cuando pasamos por ahí, solo por el gusto de seleccionar algo de los estantes de madera. Y porque nos gustan los dulces. Y las frituras. Bueno ya, somos unos tragones.  También somos unos nostálgicos. 


Si un día andas por la zona, detente en Victoria casi esquina con Revillagigedo y asómate a Dulcería Castillo. Seguro se te antoja algo. 

Dulcería Castillo. Victoria 90, Centro Histórico.

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