Pulquería El Templo de Diana

¿Cuándo se pusieron de moda las pulquerías? O formulándolo de otra manera ¿cuándo se volvió aceptable para la clase media ir a beber pulque? ¿Se acuerdan? 


Habrá sido a mediados de los noventas, que parece que fue ayer pero en realidad de eso hace veinte años. Antes de aquello a casi nadie se le hubiera ocurrido poner una pulquería en la condesa. En parte porque casi nadie iba a pasar las noches de viernes en la condesa pero principalmente porque el pulque era una bebida de (oh, cómo creen) albañiles. 


Total que empezaron los universitarios y como tantas otras cosas, otros vinieron después y al final llegaron los reyes de la diversión: los godis. Y lo decimos sin ápice de ironía. Los godínez en serio saben divertirse (eso último no tiene nada que ver con este post pero es lo que es).


Aunque una cosa es ir a una "pulquería" de diseño sobre la calle de Querétaro y otra bastante diferente agarrar el tren ligero a Xochimilco y meterse a un lugar como El Templo de Diana, una de esas pulquerías viejas con aserrín en el piso, altar a la virgen de Guadalupe y bebedores solitarios que no comparten mesa. 


Depende del día en el que vayas. A veces está lleno de los proverbiales universitarios. Y universitarias porque ahora ya se admiten mujeres. Parte del éxito de este abrevadero es que las borracheras aquí son muy baratas. Otra parte es que hay curados de hartos sabores diferentes.


El Templo de Diana todavía tiene físicamente el "departamento de mujeres" aunque por supuesto ya no funciona como tal. Resulta entre divertido y chocante aquello de que las mujeres no podían entrar al espacio de los hombres por una cuestión de comodidad para estos últimos: así ninguna vieja podía ir a hacérsela de tos a su marido borracho y ¡ni lo mande dios! interrumpirle la borrachera. 


El pulque es un gusto adquirido muy sofisticado. Que no sea "glamouroso" no quiere decir que no sea sofisticado, porque lo es. Las pulquerías lo son también y aquí en Los Tocinantes preferimos cualquier día la experiencia tradicional antes que la otra, segura y confortable, de las pulquerías en zonas de moda. 


El Templo de Diana - Francisco I. Madero esquina con 5 de Mayo, Centro de Xochimilco. Facebook. Foursquare. Trip Advisor.


4 comentarios

  1. Jamás he probado el pulque, se me antojó... si, se me antoja todo muy fácil, soy peor que señora embarazada.

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  2. Jajajaja. Es un mito!! cuando yo era una señora embarazada más bien no se me antojaba nada :S pero así nada.
    En cuanto al pulque, Héctor lo ama pero yo no puedo. Es un gusto adquirido muy complejo. Si lo pruebas alguna vez, cuéntame :)

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  3. A mi me encanta el pulque mi favorito el de piñón. Mis papás y tíos iban mucho a las pulquerías de mala muerte que no recuerdo donde están ubicadas, a mi me daba horror ir ahí pues olía a pulque y pipí :/ pero sobre todo porque siendo una niña, no había donde jugar o qué hacer. Como mi familia siempre ha sido pulquera inevitablemente lo probé y realmente me gustó. El domingo probé uno en Bernal sabor café y uff!!! de-li-cio-so!!!

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    1. Qué buena historia. Gracias por compartirla, Cinthya.

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