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¿Dónde comer buenos tacos al pastor? En un taller mecánico

La respuesta es correcta. El Vilsito es una taquería llena de peculiaridades. Una de ellas es que durante el día el lugar es taller mecánico y durante la noche (y madrugada, porque sábados y domingos cierran después de las 2 am) es la taquería donde sirven uno de los mejores pastores de la ciudad. 


No nos vamos a atrever a decir que es el mejor, básicamente porque nos falta probar muchos pero también porque eso puede provocar más peleas que hablar de futbol o religión. Pero sí es de los mejores. 


Otras peculiaridades del Vilsito son que originalmente se llamaba "El Vipsito" (aparentemente los dueños de Vip's no tienen sentido del humor) y al igual que en otras taquerías donde los clientes reciben apodos aquí también tienen el suyo: "gallo". ¿Cuántos, gallo? Te preguntarán los meseros. 


La carta es amplia y competente, pero nosotros decidimos hacerle una oda a su pastor, así que pedimos tacos, gringas y una torta. Todo fue perfección pura pero si tuvieramos que darles medallas le daríamos la de bronce a los tacos, la de plata a la torta y la de oro a la gringa. Ojo aquí porque si pides los tacos de pastor "con todo" te los van a traer con cebolla, cilantro, piña y salsa -que no pica mucho pero si disfrutas ponerle la salsa tú mismo, mejor pídelos sin-.


Respecto a las bebidas, no dudamos ni poquito, hay que pedir agua de horchata. Es perfecta: no está ni demasiado fría ni demasiado dulce ni demasiado nada porque es, simplemente, perfecta. 


Nuestra hija de dos años y medio acaba de ser iniciada en el amor por el taco al pastor, siendo el de aquí el primero que prueba. El resultado: éxito total. Se devoró un taco (ya sabe agarrar el taco y nos derretimos de amor), un buen pedazo de torta y un vaso completo de agua de horchata. Claramente le gusta la buena vida. 


El Vilsito. Peten 248, Narvarte. Foursquare - Facebook

La Chicha, otra vez. (Ahora en La Cineteca)

Conocimos La Chicha original cuando recién abrió. No existía este blog y esas dos cuadras en la calle de Orizaba todavía no eran el festival bullicioso que son hoy. Entonces La Chicha no tenía cocteles y el local era pequeño igual que la carta de alimentos -aunque ambas cosas ya estaban llenas de imaginación-. Muchas cosas han cambiado de 2011 a la fecha, incluyendo la Cineteca Nacional. 


La remodelación de la Cineteca trajo consigo muchas cosas buenas como las áreas verdes en las que puedes haraganear en lo que empieza tu película. También ganó en oferta gastronómica: ahora tienes un montón de lugares donde hacer tiempo o platicar con tus acompañantes mientras te tomas un café o te comes algo dulce (hola, churros). 


De esos lugares nuevos el mejor es La Chicha. O tal vez no sea el mejor, solo es nuestro favorito... Vale, no engañamos a nadie, es el mejor. (Si difieres déjanos un comentario).


Y es que, un restorán bar como la Chicha, adentro de la Cineteca, es una idea tan perfecta que en serio nos preguntamos porqué no existía antes. Pero vayamos por partes. 


Lo primero, es que la carta de la Chicha ha evolucionado mucho en los últimos dos años. Ambas cartas, la de comida y la de bebidas se han enriquecido con nuevas ofertas a la vez que han mejorado sus clásicos. Ahí siguen las papas bravas y los champiñones rellenos, pero ahora además hay muchas más opciones vegetarianas, un glorioso pan artesanal de centeno y un menú del día que sigue siendo igual de accesible pero que ahora es el doble de sabroso. Vayan desde aquí nuestras felicitaciones al chef, porque sí estuvimos sorprendidos con los sabores nuevos. 


Si la Chicha original ya se preocupaba por ofrecer opciones vegetarianas, ahora que han abrazado su lado vegano se han vuelto una opción ideal para ir con ese amigo tuyo que siempre tiene problemas para encontrar algo en los menús. 


En cuanto a las bebidas, atrás quedó ese tiempo en el que solo había cervezas y mezcal. Ya en la Roma habían empezado a experimentar con cocteles y ahora su oferta es robusta: tienen mojitos de sabores como guayaba o tamarindo, una buena variedad de cocteles con vino blanco o tinto y clásicos como el carajillo o la juvenil (una cerveza con chamoy, miguelito y gomitas). Mención aparte merece la limonada de menta, hecha a base de te de hierbabuena y licores diversos. 



También hay bebidas sin alcohol, como jugos nutricionales o los frappés de infusiones diversas o de chai.


 Así pues, la Chicha Cineteca es un lugar muy versátil. Puedes ir a comer antes de tu función, o solo pedir un pastel de matcha y un café o tomar un par de cervezas. Pero el verdadero potencial es para después de ir al cine... ¿quién no ha querido alargar una cita de cine y qué mejor manera de hacerlo que con un par de cocteles? Y no solo puedes alargar una cita romántica, también te puedes seguir de largo con tus amigos mientras discutes la vida y las decisiones políticas de Nicolae Ceausescu o algo por el estilo. ¡Y que no paren las botanas cantineras!


Y aunque no tengas planes de ir al cine, la Chicha Cineteca sigue siendo una excelente opción fuera de los circuitos habituales (y eso siempre se agradece).


La Chicha Cineteca. Cineteca Nacional, plaza del cubo. Fousquare - Instagram - Facebook - Twitter

En el sur: Café Negro

Ahora que nos mudamos un poco más al sur de la ciudad ya no podemos ir cómodamente caminando a uno de nuestros cafés favoritos, entonces estamos buscando nuevos favoritos. 


Coyoacán no fue una de nuestras primeras opciones para empezar a buscar, quizá porque ambos fuimos asiduos visitantes de Coyoacán en los noventas y dosmiles y entonces no había (ni en la zona ni en toda la ciudad) muchas opciones para ir a tomar un buen café y sentarte cómodamente a platicar.


En realidad basta con una búsqueda rápida en foursquare para darse cuenta de que ya no es así: los cafés han florecido en Coyoacán. 


De hecho, ya habíamos conocido Café Negro hace unos años, cuando era un pequeño localito. No lo recordábamos, pero nos tomamos un buen americano porque íbamos pasando y nos pareció lindo el lugar. 


Ahora ha crecido y ofrece mucho más que buenos cafés: los postres son extraordinarios y también lo es la vista en la barra paralela a la calle de Centenario, estratégicamente colocada para ver pasar gente (uno de nuestros deportes favoritos). 


Café Negro es versátil. Funciona para comprar un café para llevar e irte a sentar a la plaza de Coyoacán, que está a unos pocos pasos, funciona como sitio para una cita romántica, funciona para trabajar -tienen wi-fi y mesas con enchufes al alcance del cable de tu compu-, funciona si tienes antojo de algo dulce o de una comida ligera. Y además no es caro.


Los postres merecen su propio párrafo. Hay opciones saladas para comer (principalmente chapatas y ensaladas) pero a nosotros se nos fueron los ojos hacia la repostería que no solo es súper bonita, además está deliciosa. Además de los cafés pedimos chocolate y esa fue otra sorpresa, porque el sabor era delicado e inesperado y, aunque no pudimos descifrar su secreto o quizá justo por eso, pensamos regresar por más. 

  
Café Negro - Centenario 16, Coyoacán. Facebook - Foursquare - Twitter.
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